El día que me apunté al curso de Paisaje de Aprendizaje estaba
ilusionada. Recuerdo que se lo dije a varias personas las cuales me preguntaron
que en qué consistía este curso y yo les contaba, vagamente, de que iba
basándome en el programa del curso.
Pues bien, los Paisajes de Aprendizaje no es otra cosa que la
personificación del aprendizaje. Es una herramienta de la individualización de
la enseñanza- aprendizaje.
La perspectiva de este tema no ha cambiado en lo básico, es decir
la necesidad de atender a todos en el aula, llegar a todos. Pero lo que sí me
ha aportado es razones, más que suficientes, para poner este aprendizaje en
marcha, porque es fácil observar en el aula las diferencias
individuales de los alumnos a la hora de procesar la información, no es lo
mismo lo que ocurre en la mente de cada uno de los alumnos. Cada uno tiene una
manera de enfrentarse a los problemas, de interpretar y responder ante una
situación. Esto se debe a distintas capacidades, distinto comportamiento,
distintas motivaciones y esto es lo que hace que cada alumno tenga un estilo
cognitivo. Hay que responder a cada estilo cognitivo. Porque si los alumnos no
entienden no están motivados… y sin motivación, según mi humilde opinión, el
aprendizaje rara vez se produce.
Las consecuencias que tiene como docente poner
esta herramienta en marcha me hace pensar en muchas variantes. Pensar en el
número de alumnos y en hacer un paisaje de aprendizaje para cada uno de ellos,
ahora mismo, me parece una tarea difícil. Si bien es cierto, que siendo Maestra
de Infantil, donde las diferencias individuales, sobre todo debido a la
madurez, son muy grandes, día a día llevo a cabo distintas “personificaciones”,
adaptando por niveles los trabajos o juegos, o pongo tareas en rincones… pero a
menudo pienso que es algo que hago de manera poco organizada… Por eso estoy
deseando seguir aprendiendo en los siguientes bloques.
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